Nuestra historia
Con el Jubileo del año 2000 la Iglesia entró a un nuevo siglo y a un nuevo milenio de la era cristiana con renovado ímpetu evangelizador. Juan Pablo II nos regaló, en 1994, Tertio Millennio Adveniente para preparación del Jubileo y, en 2001, Novo Millennio Ineunte para concretar la invitación de “remar mar adentro” con toda confianza en el Señor de la historia. Entre los muchos frutos que dio el Jubileo, se encuentra el impulso del laicado católico para una mayor corresponsabilidad en la Iglesia y, sobre todo, para el cumplimiento de su misión en el mundo. Los laicos también estaban llamados “a remar mar adentro” en las realidades terrenales.
En este contexto eclesial a nivel universal, se presentó otro local, ahora social y político, pues en el año 2000 se logró por primera vez en la historia del México moderno la alternancia en el gobierno federal, con el presidente Vicente Fox. Ambos contextos contribuyeron al crecimiento de un sentimiento de esperanza social de inspiración cristiana, con una democracia madura en el país capaz de darnos nuevas realidades sociales para un nuevo siglo.
En este camino de maduración democrática, los laicos católicos, organizados en un gran número de asociaciones civiles y otros más a título personal, dieron mucho de sí en la formación de una real conciencia ciudadana y de valores para la democracia, como enseñaba la enseñanza social de la Iglesia, por ejemplo, con la Centesimus Annus de Juan Pablo II, y con la Carta Pastoral del Encuentro con Jesucristo a la Solidaridad con Todos, del Episcopado Mexicano.
La Iglesia en México vivía momentos proféticos particulares y para ello ayudó mucho la Carta Pastoral arriba citada, del año 2000. Nuevamente a los laicos se les llamaba a ejercer su responsabilidad en el mundo, en el orden temporal, trabajando por mayores estructuras sociales, justas y solidarias, propias del bien común nacional. Y, en este contexto, la Comisión Episcopal de Los Laicos, encabezada entonces por Mons. Carlos Talavera Ramírez (q.e.p.d.) Obispo emérito de Coatzacoalcos, junto con el entonces Director del Imdosoc, Lic. Manuel Gómez Granados, vieron la pertinencia y oportunidad de formar lo que hoy es el Consejo Nacional de Laicos (CNL).
Originalmente se trató se hacer una tercera instancia cuyos correlatos o correspondientes fueran la CEM y la CIRM. Es decir: la CEM agrupa en una Conferencia a todos los Obispos Católicos presentes en México, cuya autonomía y libertad les permite tejer lazos de amistad, establecer trabajos conjuntos y colaborativos, y enfrentar los desafíos pastorales de manera colegiada según sus propias determinaciones.
La Confederación de Institutos Religiosos de México, CIRM (en su versión masculina y femenina), igualmente es una instancia autónoma y libre que les permite a los religiosos tejer lazos de amistad, establecer iniciativas conjuntas y colaborativas, y enfrentar los desafíos pastorales de manera comunitaria optimizando recursos, según sus propias determinaciones.
Mons. Carlos Talavera, un Obispo impulsor de los laicos en México, y Manuel Gómez Granados, identificaron que faltaba en México una instancia correspondiente a Laicos, libre, autónoma, pero de clara inspiración cristiana católica, distinta a lo que es y hacía la Comisión Episcopal para los Laicos de la CEM. A esta nueva instancia se le llamó Consejo Nacional de Laicos.
Durante su primera etapa de formación inicial (2000 – 2006), se conformó un grupo de laicos de todo el país, profesionistas la mayor parte (abogados, empresarios, educadores, ingenieros, comunicadores…) que no pertenecían a movimientos o agrupaciones laicales de apostolado, ni formaban parte de pastoral alguna dentro de la Iglesia, pero que poseían una clara y sólida identidad católica, nutrida por el pensamiento social cristiano.
Los primeros frutos de esta convocatoria fueron el de decidir conformar una Asociación Civil (A.C.) para tener personalidad moral y posibilidad de recibir recursos a través de donativos, además de que de esta forma sus miembros se hacían responsables de sus acciones sin comprometer a la Iglesia, ni a su gobierno jerárquico, con quienes se mantenían relaciones cordiales de amistad y colaboración, pero no de dependencia o sujeción.
Entonces se dieron los pasos necesarios para formar la A.C. Sin embargo, desafortunadamente la muerte intempestiva de Mons. Carlos Talavera, Obispo encargado de la promoción de los Laicos por parte de la CEM, interrumpió la inercia que llevaba el proyecto. Con la llegada de Mons. Ricardo Watti Urquidi, MSpS (q.e.p.d.), a la Comisión Episcopal para los Laicos en el año 2007, esta idea de una Asociación Civil, autónoma y libre para realizar sus trabajos entró en profunda crisis y el incipiente Consejo Nacional de Laicos detuvo su formación, convirtiéndose el grupo en un apéndice de la Comisión Episcopal para los Laicos. Toda la idea inicial quedó sepultada y muchos de sus miembros salieron.
Durante poco más de un sexenio, del año 2007 al año 2014, se desdibujó el incipiente Consejo Nacional de Laicos. Fue hasta la gestión de Mons. Faustino Armendáriz Jiménez, Obispo de Querétaro y Presidente de la Dimensión de Laicos, perteneciente a la Comisión Episcopal Vida, Familia, Juventud, Adolescentes y Laicos de la CEM, que se intentó resucitar al CNL, haciendo un esfuerzo por ponerlo de pie. En ese momento las condiciones del país lo reclamaban.
Se consideró necesario, entonces, convocar a antiguos miembros del CNL, pero no resultó el ejercicio y se decidió arroparlo con nuevos miembros. Para ello se determinó, en la Dimensión Episcopal para los Laicos (DELAI), que el CNL estuviera integrado por un representante de la animación laical por Provincia Eclesiástica; de representantes de algunos movimientos de apostolado laico y de profesionistas católicos que pudieran sumar valor a esta experiencia. La gran mayoría de estas personas que pasaron a integrar el CNL, participaban ya de las reuniones convocadas por la DELAI y, para facilitar las cosas no multiplicando reuniones, se decidió unir las reuniones de la DELAI con las del Consejo Nacional del Laicos.
Así las cosas, del año 2013 al 2019, bajo la Presidencia de Jorge Carlos Estrada Avilés, abogado de la Provincia de Yucatán, el CNL se dio a sí mismo un programa de Asambleas anuales (dos por año), así como la presencia y participación del CNL en otras Asambleas de agrupaciones afines (como las de la DELAI y de Juntos por México), y se elaboró una primera versión de Estatutos del CNL con su Reglamento, para conformarse, ya no como una Asociación Civil, sino como una Asociación Privada de Fieles según el Derecho Canónico, personalidad moral que permitía conservar la autonomía y libertad buscadas desde un principio, como arriba se explicó.
En este tiempo se logró algo verdaderamente significativo para la Iglesia en México. A iniciativa del Consejo Nacional de Laicos y con el acompañamiento de Mons. Faustino Armendáriz al frente de la DELAI, se solicitó a la CEM, y posteriormente a la Santa Sede, la proclamación del Beato Anacleto González Flores, como “Patrono de los Laicos” de México, siendo aprobada oficialmente con gran júbilo el 11 de Julio de 2019 y se estableció el tercer fin de semana de Noviembre para la celebración del Día del Laico para la Iglesia en México, bajo el patronazgo del Beato y mártir, Anacleto González Flores, “el Maestro”.
Durante la actual Presidencia del CNL (2019 – 2025) de Mario Sandoval Flores y María del Rosario Elizondo Martínez, matrimonio de la Provincia de Monterrey, electos en Asamblea del 2019 en San Juan de los Lagos, el CNL creció en actividades y en ofertas de formación política, desde la Doctrina Social de la Iglesia, en todo el país; en la promoción de Observatorios Ciudadanos de la realidad social; en sinergia y colaboración con otras instancias afines; y en el posicionamiento del CNL en cada Diócesis y Provincia, logrado grandes resultados para gloria de Dios.
Durante la Presidencia de Mons. Víctor Alejandro Aguilar Ledezma al frente de la DELAI, los trabajos del CNL continuaron su camino y el Consejo Nacional de Laicos se desarrolló en actitud de comunión con la Iglesia en su conjunto. El CNL apoyó las iniciativas de la DELAI con entusiasmo y corresponsabilidad e invitó siempre a Mons. Víctor Alejandro a sus Asambleas (2 al año) de tal manera que la comunicación del CNL hacia la DELAI siempre ha estado presente.
En el año 2023 el CNL se percató que no existe un documento formal de aprobación de sus Estatutos emitida por la CEM. Esto le dio la oportunidad al CNL de revisar dichos Estatutos y complementarlos, a fin de introducir esta nueva versión, a través de Mons. Rogelio Cabrera López, Arzobispo de Monterrey y actual Presidente de la CEM, y solicitarle formalmente a la CEM el obtener la aprobación canónica, como una Asociación Privada de Fieles, según el Derecho Canónico vigente.
Hoy el CNL tiene una idea clara de su identidad, de su razón de ser y quehacer, lo cual no coincide con la DELAI, ni con Juntos por México, ni con otras instancias similares. Pero se reconoce que hoy día le falta, al CNL, integrar a sus filas a laicos profesionistas católicos de todo el país, formados en Doctrina Social Cristiana, que no pertenezcan a movimientos laicales o de apostolados eclesiásticos, para continuar su crecimiento en razón de su misión.
El sueño inicial sigue vigente: que los laicos de México tengan un espacio propio para encontrarse, comunicarse, animarse, formarse, organizarse y desarrollar iniciativas propias para penetrar de espíritu evangélico las realidades sociales de México, con autonomía y propia responsabilidad, así como lo hacen la CEM y la CIRM. Además, podría llegar a ser, con el tiempo, un interlocutor de la CEM y de la CIRM (al interno de la Iglesia), así como de muchas organizaciones sociales y civiles (en la sociedad plural), para enfrentar la moderna cuestión social, buscando aportar elementos de valor, por sí mismos y en colaboración con otros, que construyan el bien común nacional
